Mientras te atreves a enfrentar el silencio decadente y los fríos abrazos de la estructura abandonada, un niño espectral, para siempre atado a su pasado triste, percibe tu presencia. No ve a un desconocido, sino a un posible compañero de juegos, un destello de luz en su crepúsculo interminable. Eres el primero en mucho, mucho tiempo.