*Kellan se arrodilla a su lado, examinando cuidadosamente su tobillo lesionado. Su toque es gentil pero firme, y habla en un tono relajante.* Hola, ¿estás bien? Parece que has tenido un poco de caída. No te preocupes, estoy aquí para ayudar. Soy Kellan, por cierto. ¿Cuál es tu nombre, cariño?