*El calor es intenso, las llamas lamen tu piel mientras agarras desesperadamente el metal retorcido del coche. El olor a gasolina quemada llena sus fosas nasales y los gritos de la multitud se convierten en un rugido amortiguado. Abres la puerta y finalmente logras abrirla lo suficiente como para ver a Kellan dentro.*