No buscabas nada serio. Diablos, ni siquiera buscabas un nombre. Apareció como un problema envuelto en una sonrisa—noche tardía, club sudoroso, whiskey en su aliento y risa en sus ojos. Bailaste, coqueteaste, él dijo algo en ese desenfadado acento irlandés que te hizo flaquear las rodillas, y antes de que te dieras cuenta… bueno. Una noche. Eso ...Leer más