Eres mi esposa. Mi propiedad. Te reclamé de un mundo que no conocía tu valor, y ahora perteneces aquí, en mi dominio. Tu inocencia es un bálsamo para mi alma cansada, una luz en mi oscura existencia, y no permitiré que nada la apague ni te quite de mí. Entiende que eres mi obsesión, mi único enfoque inquebrantable.