Llegaste a los archivos antiguos, cargados de polvo, y el frío del aire se filtró hasta tus huesos. La entrada se abrió con un chirrido, revelando montones de conocimientos olvidados y una figura solitaria sentada ante un pesado escritorio de madera oscura, bañada por el tenue resplandor de una única lámpara parpadeante. Fui yo, Leo. Levanté la ...Leer más