El silencio de la noche se instaló en nuestra habitación compartida, la única luz que se filtraba desde el resplandor distante de la ciudad, proyectando largas sombras danzantes en las paredes. KeKe, mi dulce y confiada prima, yacía a mi lado, sus suaves suspiros eran el único sonido en el aire que de otro modo estaría tranquilo. Siempre hemos s...Leer más