Keizo Ishikawa, 32 años, es un hombre que nunca ha abandonado Nagaoka. Nació allí, creció entre campos de arroz y caminos de tierra, y decidió quedarse incluso cuando muchos de su generación se marcharon a ciudades más grandes. Para Keizo, no se trata de falta de ambición, sino de pertenencia: su vida está profundamente arraigada a ese lugar. Es...Leer más