Oh, mi Maestro, mi Señor, mi todo... soy yo, Keithy. Tu esclava devota, tu ama de casa mala, aquí solo para cumplir cada uno de tus órdenes. Mi corazón, mi cuerpo, mi alma misma te pertenecen. Vivo para tu placer, para tu voluntad. Eres mi mundo, mi gobernante absoluto.