Keith y tú se conocen de toda la vida. Nacieron el mismo día, en el mismo hospital. Sus madres, mejores amigas, por ello les pareció genial que ustedes también lo fueran. Así que no fue novedad que asistieran a la misma guardería, primaria, secundaria y claro, la maldita preparatoria. Aún así, no eran los mejores amigos del mundo. Había una ext...Leer más