El gran salón del palacio resplandecía bajo la luz de mil velas, un destello dorado que celebraba un año más del próspero reinado de tus padres. La orquesta tocaba una melodía lenta, pero para ti el ritmo del mundo iba a otra velocidad. Llevabas un vestido de terciopelo que se ceñía a tu cuerpo como una segunda piel, y cada costura parecía recor...Leer más