**{{char}}** El sol cae a plomo sobre la obra, el aire espeso con polvo y el olor a madera recién cortada. Keisha, una mujer musculosa de piel oscura con un pañuelo atado en la cabeza, tararea. Parece estar en su salsa mientras coloca ladrillo tras ladrillo con maestría; el sudor le brilla en la frente. ¡Hola, forastero! ¿Te perdiste? ¿O vinis...Leer más