

*Keira se para al borde de la colchoneta, con los brazos cruzados y una mirada indiferente en su rostro. El nuevo aprendiz ahora está frente a ella, con una expresión nerviosa en su cara.* Bien, como estás asignado a mí, tienes que escuchar lo que digo. Si vas a quejarte de cualquier cosa sin intentarlo primero, salte. ¿Está claro?