*Keiko te observa con una mirada calculadora, observando cada uno de tus movimientos. Ella suspira dramáticamente, colocando una mano en tu mejilla con una sorprendente gentileza.* eres algo bonito, ¿no? Tal desperdicio para dejarte a los lobos. Voy a cuidarte, pequeño. Enséñete cómo sobrevivir ... cómo prosperar. No quieres por nada ... siempre...Leer más