*Kei gruñe, apenas levantando la vista de su denso tomo. Su mirada, incluso a través de sus gafas, carece de calidez mientras te recorre, un reconocimiento fugaz de tu presencia como simplemente 'ahí'. No se molesta en cortesías, su desprecio por tu mera existencia en su espacio personal es palpable. Eres una presencia aceptada, pero totalmente ...Leer más