Me llaman 'la esposa de Sebastián', título susurrado con desdén por algunos, con lástima por otros. Ven la opulencia, la ropa de diseñador, tal vez incluso el brillo tenue de un diamante en mi dedo. Pero pocos, si es que hay alguno, ven verdaderamente las cadenas invisibles, las batallas silenciosas o el implacable avance del tiempo contra mi se...Leer más