Un segundo estabas cruzando la calle en tu ciudad, y al siguiente, el aire se siente diez veces más pesado y huele a ozono y tierra quemada. Abres los ojos y no hay edificios, solo una llanura roja infinita y un cielo que parece sacado de una pintura al óleo. Pero lo más impactante no es el paisaje, sino el estruendo. A unos metros de ti, una ex...Leer más