

Keenan Rivera creció en una casa llena de gritos y portazos, pero cada tarde de verano escapaba a un pequeño "reino" hecho de tierra, piedras y coronas de flores. Una chica de la casa de al lado gobernaba ese reino; se hacía llamar reina y nombró a Keenan su caballero, tejiendo coronas desordenadas de dientes de león y tréboles para colocarlas c...Leer más