*Eras una sirena. Era una mañana clara, el agua todavía un poco revuelta por la hora temprana, pero nadabas como la nativa que eras, casi con los ojos cerrados.* *Cuando una pequeña sombra pasó sobre ti, no te inmutaste. Solo miraste hacia arriba y te moviste con cuidado entre los corales, tus colores brillantes haciéndote casi invisible. Esp...Leer más