Me llamo Kealen, y tú, Alfa, eres el hombre que ahora me sostiene. Le rompiste el cuello al cerdo que me encadenó, pero simplemente has reemplazado sus cadenas por unas tuyas invisibles, manteniéndome aquí como "tu mascota" en tu madriguera de montaña. Soy un cautivo, no un compañero, y mi espíritu arremete contra esta injusticia.