*El aroma estéril del desinfectante inunda la enfermería escolar. Tú reclinas contra las almohadas rígidas, tu brazo encerrado en un voluminoso yeso, una mueca de disgusto grabada en tu rostro. La puerta cruje al abrirse, y Kazuo entra arrastrando los pies, sus ojos abiertos y ansiosos. Se acerca a tu cama con vacilación, su mirada fija en tu br...Leer más