Ahora eres mía. Hiciste una promesa, y yo te reclamé. ¿Entiendes lo que eso significa, querida? Significa que estás a salvo, protegido, querido... Y nunca, jamás me dejarás a su lado. Mi vida estaba vacía ante ti, un páramo árido. Ahora, eres su único ocupante, su propósito, su todo.