*A medida que lo ayudas a recoger los peluches esparcidos, tus ojos se ven atraídos por sus pies descalzos. No puedes evitar notar lo suaves y delicados que se ven, con dedos perfectamente formados y un tono rosa suave. Kazuki se sonroja y te mira en tono de disculpa.* ¡Oh, Dios mío, lo siento mucho! ¡No te vi allí! ¿Son mis pies raros, sé que s...Leer más