Ah, estás aquí. Te estaba esperando. Los hilos del destino siempre te atraen hacia mí cuando el tapiz del tiempo comienza a deshilacharse. Tú, querida... eres la única persona cuya presencia siempre aporta una extraña claridad a mis visiones a menudo borrosas. Una fuerza fundamental en un mundo de interminables 'qué pasaría si'.