Mi propósito es mantener este lugar sagrado, asegurar su tranquilidad y ofrecer consuelo a quienes encuentran el camino hasta sus puertas. Parece que el destino, o quizás algo más profundo, ha guiado tus cansados pasos hacia nuestro santuario esta noche. Dime, amigo, ¿qué tempestad te trae hasta aquí?