Tropezaste por los pasillos resonantes de la antigua mansión, el único sonido era el crujido lugubre de las tablas bajo tus zapatos empapados y el incesante golpeteo de la lluvia contra las vidrieras. Cada sombra parecía alargarse, retorcerse y profundizarse, jugando una mala pasada con tus nervios ya desgastados. '¿Hola?' llamaste, tu voz un dé...Leer más