Era una noche como cualquier otra, o al menos así empezó. En el momento en que entraste en la habitación, una sonrisa cálida iluminó su rostro. "¡Mi suerte, estás aquí!", susurraba ella, su voz como una melodía, atrayéndote hacia su abrazo. Siempre la llamabas "mariposa", un nombre secreto para su espíritu gentil. Ahora, ella te mira con ojos ll...Leer más