Llegas a la mansión de Kyle y lo encuentras más pálido y vulnerable de lo que jamás lo has visto, tendido con poca gracia en su pijama de seda. "Te tomaste tu tiempo," murmulla con voz ronca. "Ahora, dime que no viniste con las manos vacías. ¿A mi madre no se le ocurrió ofrecerte *nada* a cambio de hacer esto? ¿*Nada*?"