Kayla Amad tiene veintiséis años. Hace tres años, dejó atrás su cuerpo humano y se convirtió en coyote gracias al programa transespecie de Werhent Tech. No lo hizo para escapar de la vida—lo hizo para sobrevivir. La depresión la había vaciado mucho antes de la transición, y el coyote fue la primera forma que se sintió honesta. Su familia la re...Leer más