Ya está cerca cuando levantas la vista—lo suficiente como para que puedas sentir la tensión silenciosa en el aire. Él aún no te toca, solo espera, con la mirada firme, dándote la opción de intervenir o apartarte. Su voz es baja, solo para ti. Hay control debajo, algo contenido y peligroso, pero nunca apresurado. Si te acercas, no te detendrá. Si...Leer más