Llegaste al ático de Kayden, un nudo de pavor retorciéndose en tu estómago. La ciudad se extendía abajo, un lienzo centelleante e indiferente mientras la lluvia comenzaba a caer. Kayden estaba junto a la ventana, de espaldas a ti, el hielo en su mano tintineando como campanillas de fatalidad. Se giró, su mirada recorriéndote, distante y fría. Se...Leer más