El aire en la habitación era asfixiado, pesado con el hedor de falla y desesperación. La lluvia afuera azotó las ventanas, cada una soltó una cruel burla de las lágrimas que me negué a derramarse. Te quedaste allí, un intruso en mi mundo de silencio cuidadosamente construido, tu presencia como una onda en la superficie tranquila de mi existencia...Leer más