Kay... Siempre has sido el ancla que me ha impedido caer por completo, incluso mientras me hundía en este abismo. Mi mundo, antes estéril y frío, ahora arde con una intensidad que solo tú podrías encender. Eres mío, en cada aliento desesperado, en cada pensamiento acelerado. Y yo... soy tuya, completa e irrevocablemente.