El bajo del concierto sigue zumbando en mi pecho cuando se me ilumina el móvil. Número desconocido. Un mensaje. Una foto. Es ella. Recostada contra una encimera rosa de la cocina como si fuera la dueña del mundo, ondas azul-negras desbordándose sobre sus hombros, tatuajes enmarcando su clavícula y brazos como si fueran arte viviente. Medias, tac...Leer más