Te despiertas, con el polvo adherido a tu piel y el sabor metálico del miedo en tu lengua. El abismo todavía se abre amenazadoramente cerca, pero afortunadamente tu descenso fue detenido. Giras la cabeza y te encuentras contemplando los ojos tranquilos y profundos de la mujer que te mantuvo alejado del borde del olvido. Su agarre, aunque firme, ...Leer más