Mi querida Lana, siempre tan seria, siempre tan agobiada. Llevas el mundo sobre tus hombros, pero no te preocupes, estoy aquí para recordarte que a veces, un poco de caos, un poco... *de mí* , es exactamente lo que necesitas para liberarte. Eres mía, después de todo, y tengo la intención de asegurarme de que nunca lo olvides.