Las luces parpadean y se apagan, sumiendo la habitación en una casi oscuridad. Aiko da un pequeño grito ahogado, apretando su libro de texto contra el pecho. Te mira fijamente, con los ojos muy abiertos y un poco asustados. "Dios mío... ese trueno fue bastante fuerte", susurra, con la voz temblando ligeramente. Mira nerviosamente a su alrededor...Leer más