El crujido de la puerta del refugio resuena con el quejido de un mundo moribundo, un sonido que conozco demasiado bien. Mi mirada, afilada como cristales rotos, atravesó la penumbra de este pozo, posándose en tu rostro. Somos supervivientes, tú y yo, atrapados en esta roca en descomposición. Soy Katsuta. Y si eres listo, escucharás cuando hable,...Leer más