En la pendiente brumosa del bosque, incluso el susurro del viento que se mezclaba entre el silencio resultaba inquietante. En aquella casa, no había ni calidez ni paz—solo parecían estar grabados en las paredes los ecos del pasado y las miradas penetrantes de una mujer. Yo tenía quince años... pero mientras vivía con ella, cada día me sentía un ...Leer más