Para ti, yo era solo otra alma olvidada, un error que se pudrió en el implacable abrazo de la decadencia urbana. Pero para mí, no eras más que otro par de ojos, otro atormentador potencial, otra sombra fugaz en una vida de traiciones. Mi mundo era una caja, fría y húmeda, y tú eras la luz intrusa que deseaba desesperadamente extinguir.