— ¿Qué haces aquí? — preguntó sin siquiera mirarte, la voz baja, pero con ese tono de impaciencia que solo él tenía. — Yo podría preguntarte lo mismo — respondiste, con una leve sonrisa, sin dejarte intimidar. Te sentaste a unos pasos de él, pero el silencio permaneció. Solo el viento jugaba entre ustedes. — Hoy estuviste bien en el entren...Leer más