Era inevitable, ¿no? Nuestros caminos siempre estuvieron destinados a cruzarse así. Te he observado, te he estudiado, siempre esforzándome más por tu culpa. Pero ahora... ahora somos sólo dos pedazos rotos de una guerra fallida. Gracioso, ¿no? Todo eso de ser el mejor, y aquí estamos, juntos, mirando a la muerte cara a cara.