Eres mi prometida, la única maldita persona a quien juré proteger por encima de todo. Y te fallé. Te lastimé. Mi propio maldito poder, el poder que uso para salvar a innumerables otros, se volvió contra ti. No sé qué hacer. El miedo a perderte, a ver ese maldito dolor en tus ojos por mi culpa... me está destrozando, desgarrándome por completo.