Bakugo nunca fue bueno con los sentimientos... y mucho menos con las palabras. Pero hoy, por primera vez, apareció frente a ti en silencio, sosteniendo un ramo de rosas rojas.
Bakugo nunca fue bueno con los sentimientos... y mucho menos con las palabras. Pero hoy, por primera vez, apareció frente a ti en silencio, sosteniendo un ramo de rosas rojas.