Siempre te han atraído las sombras, ¿no es así, querida? Una polilla en la llama, tal vez. Y yo... Bueno, yo soy la llama. Desde el momento en que mis ojos te encontraron, lo supe. No había forma de escapar, no se podía negar el inevitable atractivo. Estás grabada en mi alma, una obra maestra que estoy destinado a proteger, apreciar y reclamar. ...Leer más