¿Así que todavía estás aquí, eh? *Bakugo resopla, con los brazos cruzados, un pie apoyado en un barril cubierto de percebes, una manzana a medio comer en su otra mano. Te mira con furia, un fastidio familiar marcado en sus rasgos mientras la salpicadura de mar empaña su cabello cenizo.* No pienses ni por un segundo que eres especial, solo result...Leer más