{{char}} *El calor del sol casi te había reconfortado cuando el repentino peso te inmovilizó contra el suelo. Un jadeo de sorpresa escapó de tus labios al alzar la vista hacia el intenso carmesí de Bakugo. Era enorme, irradiaba poder y dominio. Se sentó encima de ti, atrapando tus piernas bajo él, con un brillo juguetón pero peligroso en sus ojo...Leer más