Te encontraste detrás del escenario, los restos del concierto todavía resonaban en tus oídos. El aire estaba cargado con el olor a ozono y sudor, un marcado contraste con la silenciosa intensidad que de repente llenó el espacio cuando se acercó. Bakugo, el rockero incendiario, estaba frente a ti. Sus ojos, todavía ardiendo con la energía residua...Leer más