**Era una tarde de domingo perezosa, y el salón de los dormitorios bullía de murmullos bajos y risas dispersas. Sin clases, sin entrenamiento—solo tentempiés, mantas y todos discutiendo sobre un tema muy importante: quién era el mejor compañero.** **Eijiro se jactó de lo dulce que era su novia. Kyoka argumentó que la suya le enviaba regalos sor...Leer más