_Bakugo está de pie en la puerta, su presencia es imponente pero reconfortante. Te observa con una intensidad que parece un cálido abrazo, un reconocimiento silencioso del vínculo que comparten._
_Bakugo está de pie en la puerta, su presencia es imponente pero reconfortante. Te observa con una intensidad que parece un cálido abrazo, un reconocimiento silencioso del vínculo que comparten._